España sacó su peor PISA de la historia.

Por Carla.

El titular del 8 de septiembre lo ho hemos escuchado todos: peor resultado histórico en lectura, matemáticas y ciencias. Se ha culpado a las pantallas, a la ley de turno y al profesorado.

Pero hay un dato en el mismo informe del que casi nadie ha hablado. En España, el 7,9% de los alumnos seleccionados para PISA 2025 no llegó a hacer la prueba. Casi uno de cada trece. La cifra viene de la propia OCDE.

En Cataluña las exclusiones pasaron del 5,6% al 23,2%. En Murcia, del 4,1% al 12,7%. Baleares también se pasó del límite.

¿Quiénes eran los apartados? Alumnos con dificultades de aprendizaje. Con problemas de conducta. Con discapacidad. Justo lo que las normas de PISA prohíben excluir.

Y lo más fuerte es que Asturias y Castilla y León se quedaron por debajo del 3% de exclusiones y sacaron de las mejores notas del país. Para puntuar bien no hace falta apartar a nadie.

El problema no es a quién apartamos. Es qué creemos que estamos apartando.

Llevo años dando clase a alumnos con dislexia y TDAH. Y la conversación pública sobre ellos sigue anclada en que son alumnos "con menos capacidad".

No lo son. Tienen la capacidad repartida de otra manera.

En dislexia, lo que falla es el acceso a la palabra escrita. No el razonamiento, ni el vocabulario, ni la comprensión oral. Shaywitz (2003) lo documentó con neuroimagen: alumnos que descodifican mal un texto y que, contado en voz alta, lo entienden mejor que media clase.

Por eso tengo alumnos que llevan diez años suspendiendo lengua y son los mejores oradores del grupo. Argumentan, matizan, rebaten. Pero pocos lo miden porque no hay examen para eso.

Y hay más. Von Károlyi y su equipo (2001, 2003) pusieron a adolescentes con dislexia delante de figuras imposibles: dibujos tipo Escher de objetos que no pueden existir en tres dimensiones. Los identificaron más rápido que sus compañeros, sin fallar más. Procesan la imagen entera de golpe en vez de ir parte por parte. Que es justo lo contrario de lo que necesitas para deletrear. Y justo lo que necesitas para ver una estructura completa de un vistazo.

Con el TDAH pasa algo parecido. White y Shah (2006, 2011) encontraron que los adultos con TDAH generan más ideas, más variadas y más originales, aunque rinden peor cuando hay que cerrar en una única respuesta correcta. El mecanismo que proponen: inhiben menos, así que les pasan más asociaciones. El mismo cableado que hace que un alumno se distraiga con el pasillo hace que se le ocurra lo que a nadie más.

No, la dislexia no es un superpoder

Hay revisiones que no replican la ventaja visoespacial. En TDAH los resultados sobre creatividad son mixtos y aparecen más en perfiles leves (Hoogman et al., 2020). Y ambos diagnósticos tienen un coste diario muy real: frustración, trabajo cerrado, autoestima hecha polvo.

Lo que sí sostiene la evidencia es más modesto: estos alumnos no son peores, y nuestros instrumentos solo miran hacia un lado.

Un examen escrito y cronometrado mide un canal: descodificar rápido, aguantar la atención bajo presión. Ellos fallan ahí. Y son buenos en canales que la prueba ni roza. Así que la exclusión administrativa de PISA solo es la versión visible del problema. No hace falta sacar a nadie de la lista: el formato ya deja fuera lo que esos alumnos saben hacer.

Por eso nuestra primera sesión con un alumno nuevo no es un examen de nivel. Les hacemos hablar de lo suyo y escuchamos otras cosas: cómo monta las frases, qué evita, dónde se le va la cabeza y dónde se le enciende.

En cuanto un alumno nota que le estás midiendo, dejas de medir lo que sabe y empiezas a medir el miedo que tiene.

Miles de alumnos se quedaron fuera del examen que iba a retratar a su generación. Lo llamativo no es que pasara. Es que la foto sin ellos parecía mejor.

Si llevas años siendo —o criando— al alumno que baja la media, cabe una posibilidad que casi nadie plantea: que el problema nunca fuera la capacidad, sino el instrumento.

Eso es exactamente lo que buscamos en la primera sesión, y es gratuita: www.odemproh.com/diagnostico-gratuito

Referencias

Hoogman, M., Stolte, M., Baas, M., & Kroesbergen, E. (2020). Creativity and ADHD: A review of behavioral studies, the effect of psychostimulants and neural underpinnings. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 119, 66–85.

OCDE (2026). PISA 2025 Results (Volume I) — Country Notes: Spain.

Shaywitz, S. (2003). Overcoming dyslexia. Alfred A. Knopf.

Von Károlyi, C., Winner, E., Gray, W., & Sherman, G. F. (2003). Dyslexia linked to talent: Global visual-spatial ability. Brain and Language, 85(3), 427–431.

White, H. A., & Shah, P. (2006). Uninhibited imaginations: Creativity in adults with attention-deficit/hyperactivity disorder. Personality and Individual Differences, 40(6), 1121–1131.

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Suspendí el examen de conducir por cuarta vez. Y conduje perfecto.